Publicar o no publicar, o al menos ese era el dilema

Postear o no postear, ese es el dilema de un blogger, o al menos ese lo era porque hoy en día los blogs ya no cuentan con tanta popularidad como la tenían en la década de los 2000.

Con la masificación de las redes sociales la era dorada de los blogs llegó a su fin. Hoy en día la gran mayoría de las personas optan por estos medios para expresar sus pensamientos y opiniones de forma más directa y rápida, a un público más cercano, más seguro y con un esfuerzo mucho menor, especialmente en la redacción, donde se pasó de escribir artículos enteros a solo escribir pequeños párrafos con contenido limitado. Para algunos esto puede parecer un poco perturbador, para otros es simplemente evolución, al final lo que cuenta es el éxito que han logrado y como han cambiado nuestro entorno.

También los medios masivos de comunicación y la prensa tradicional al parecer han logrado entender mejor a la web y a sus usuarios, la prensa digital está creando contenidos a cada instante, quizás no siempre tan precisos y confiables como deberían pero que son accedidos y compartidos por gran cantidad de personas al momento. A veces publican tan rápido sus noticias que solo contienen el título del tema y un texto en el cuerpo que dice lo siguiente:

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Estos cambios han llevado a la extinción a muchos blogs personales, y han obligado a otros a reorganizarse y/o agruparse. Hoy en día aún existen muchos blogs activos, probablemente solo estén sobreviviendo los mejores que ofrecen contenidos sólidos y auténticos, llevados por autores que realmente sienten pasión por la temática que divulgan, aquellos que son capaces contra todo pronóstico de mantener conformes a esa horda de lectores ansiosos que no pueden esperar más de un día entre publicación y publicación.

Y es que redactar no es tarea sencilla, y como no soy un galán del género literario, un gran escritor o poeta, escribir siempre ha sido difícil para mí, a lo que tengo que sumarle el poco tiempo disponible y el interés casi obsesivo de que los artículos sean perfectos. Esto me ha hecho pensar si vale la pena mantener esta bitácora activa en detrimento de nuevos proyectos.

En fin, para no dejarlo morir al final he decidido reenfocar este sitio a lo que en un principio estaba enfocado, ser un blog de documentación. De ahora en más he de tener presente los siguientes puntos:
  1. Documentar conocimientos: Recordar el objetivo, ser un medio de documentación particular cuyo contenido esté disponible de forma pública, como bien lo dice el about.
  2. Artículos menos perfectos: Si el contenido documentado le sirve a su autor de seguro también le será de utilidad a alguien más. Los errores ortográficos, gramaticales, etc. siempre se podrán corregir más adelante, si alguien se da cuenta.
  3. Publicar borradores: No sirve de nada mantener los artículos en borradores durante años. Completar y publicar aquellos artículos pendientes que puedan servir de algo, descartar todo lo demás.
  4. Escribir por pasión: Aquellos temas que no inspiran el más mínimo interés en el autor deben ser descartados de inmediato.
  5. No tener miedo a equivocarse: El temor excesivo a cometer errores es perjudicial en cualquier ámbito de la vida, nos aleja de lograr las metas que nos hemos propuesto.
  6. Aprender a redactar: Mejorar en la redacción solo se logra practicando. Si postergamos la redacción por el hecho de creer que no somos lo suficientemente buenos para ello jamás aprenderemos a hacerlo mejor.
Y bueno, veremos qué pasa de aquí en adelante, por el momento no haremos esto más extenso para evitar caer de vuelta en los mismos errores de siempre. ¡Será hasta la próxima!

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